martes, 17 de febrero de 2026

SAN CLEMENTE

San Clemente es una población cercana a nuestro municipio situada al sur de la provincia de Cuenca a orillas del río Rus. Muy bien comunicada pues está en la convergencia de las autopistas A-43 y AP-36 por lo que de camino a Valencia o Albacete nos había llamado la atención muchas veces. 
En esta ocasión le hemos dedicado tiempo a visitarla y nos ha sorprendido para bien. Creemos que se merece el sobrenombre que le dan sus lugareños, la "joya del renacimiento manchego" y por eso también fue declarada Conjunto Histórico Artístico en 1980.

En la Plaza Mayor y en la Plaza del Pósito nos encontramos algunos de los mejores ejemplos de la monumentalidad de la villa. Pero también encontramos casas con fachadas blasonadas con escudos y otros edificios religiosos y civiles de gran valor arquitectónico. Os lo contamos.

La gran muestra del renacimiento civil manchego la encontramos en la antigua Casa Consistorial, obra de Domingo Zaldivi, aunque las trazas se deben posiblemente a Andrés de Vandelvira, famoso arquitecto renacentista, de la escuela plateresca de Toledo.

La planta baja está formada por una galería porticada con siete arcos de medio punto sobre columnas con capiteles de orden toscano.

La planta alta cuenta con una galería, cerrada con cristaleras, rematada por un friso corrido decorado con rosetones y el escudo de armas de Carlos I.


             


               



        

Hoy  está dedicado a Oficina de Turismo y a Salas de Exposiciones y en su interior podemos observar fantásticos artesonados en madera y galerías muy bellas.

        


                

   

           



      


                      


El edificio tiene una terraza desde donde hay unas vistas muy bonitas de la plaza y desde donde se divisa en nuevo edifico del Ayuntamiento y la Iglesia.

       

Referencia literaria de esta localización:
El primer día fue el más apacible. El terreno era bien llano. Llegó hasta el pueblo de San Clemente, donde los republicanos habían construido un campo de aviación, y pernoctó bajo los arcos de la casa consistorial, edificio de estilo renacentista que le recordó a las joyas arquitectónicas de las ciudades de Mágina y de Baeza. Se sintió como en casa.( La península de las casas vacías. David Uclés)

La iglesia-colegiata de Santiago Apóstol es un edificio de planta basilical. Fue construida en dos fases por lo que se aprecian dos estilos. Una parte es tardo-gótica y otra puramente renacentista, que estuvo a cargo de Andrés de Vandelvira, al igual que el edificio anteriormente descrito ( dato que nos asombró porque teníamos reciente un viaje a Úbeda, Baeza y Sabiote donde este arquitecto dejó un numeroso y bonito legado).

             


              


En el interior vemos que se trata de una iglesia de planta basilical con tres naves de cinco tramos, y cubierta con bóveda estrellada. Los dos primeros tramos son renacentistas construidos en sillar y los tres últimos tramos pertenecen a la fábrica gótica junto con la fachada occidental con su torre y la portada sur.

El altar mayor, en forma de enorme arco de medio punto tiene un impresionante retablo barroco.


                         


                              


Tiene capillas laterales y en una de ellas podemos apreciar la Cruz de Alabastro, una maravilla escultórica de finales del siglo XV, de estilo gótico-flamígero.

                    


                   



La Plaza Mayor está comunicada con otra plaza llamada  del Pósito  por un elegante arco de estilo barroco que une el edificio del actual ayuntamiento con la iglesia.

Llegados a la plaza vemos el Pósito, edificado en un estilo clásico y purista durante el reinado de Felipe II, como atestiguan los escudos de la fachada.  
Albergó las carnicerías concejiles y está adornado en su fachada por escudos de de Felipe II. Hoy son los juzgados municipales.


      



          


                 


Otro edificio histórico que encontramos en esta plaza es la antigua cárcel de la villa,  construcción del siglo XVI y hoy museo de Artes Navideñas.

         



Durante la época en que San Clemente obtuvo el título de capital del corregimiento del Marquesado de Villena fue mucha la gente que se asentó aquí atraída por el poder. Se tiene constancia de que en el siglo XVI vivían más de 80 hidalgos en la villa por lo que le valió el sobrenombre de "Pequeña Corte de la Mancha". Aún hoy se conservan un buen número de casas nobles, testigos del antiguo esplendor del lugar.
Del siglo XVI son la Casa palacio de los Villora, conocida también como Casa de los Picos y el Palacio de Piquirroti ( del que solo se conserva algo de la fachada)  

                

    


Del siglo XVII está la Casa Oma y del XVIII destaca la Casa del Marqués de Valdeguerrero y la de los Sandoval y Castro.


                     



Y otras muchas que llaman la atención por los escudos blasonados que lucen.

     


           


             


     
        


En San Clemente son también numerosas las órdenes religiosas que se establecieron y nos sorprendió la cantidad de iglesias y conventos que se conservan.


De 1503 data la fundación del monasterio de Padres Franciscanos Santa María de Gracia

        


La portada de entrada a la iglesia, de estilo gótico-isabelino  está formada por una puerta con arco carpanel enmarcada entre pilastras con terminaciones en pináculos.


          

La iglesia, la única parte restaurada del convento, es un edificio de una única nave, con crucero de poco desarrollo, y capillas laterales cubiertas por bóvedas. Destaca el altar mayor de forma octogonal truncada (el ochavo) y el crucero por su cubrición con bellas bóvedas de terceletes.


            


             






Cerca de la Plaza Mayor encontramos el Convento de las Madres Trinitarias o monasterio de Nuestra Señora de los Ángeles,  un edificio renacentista cuya construcción comenzó a finales del siglo XVI. Tiene forma de planta rectangular compuesta por iglesia, convento y claustro. En él viven en clausura las monjas que ofrecen sus dulces a través de un torno.

           


En un muro lateral del convento se encuentra encastrada esta portada del siglo XV, proveniente de la antigua ermita de San Nicolás, único resto conservado de ella.

Realizada en sillería, está compuesta por una puerta con alfiz en la planta baja y una doble ventana en la superior, también enmarcada con un alfiz.

         


El convento de las Clarisas de la Asunción de Nuestra Señora es un edificio renacentista de planta irregular, formado por iglesia y convento con claustro, del que tan solo se conservan dos de sus lados o pandas.

             


      


        



En la Plaza del Carmen, el convento de las Carmelitas Descalzas que fue fundado en el año 1617, tras el traslado de las monjas desde el pueblo de Valera de Abajo. Al trasladarse a San Clemente, recibió el nombre de Convento de San José y Santa Ana, un conjunto formado por iglesia y convento.

         




Por último, el antiguo Colegio e Iglesia de los Jesuitas, en el que destaca una bonita puerta barroca en un arco de medio punto con dovelas cajeadas con casetones.
Es conocido como "el Teatro Viejo" y actualmente “Edificio Cultural Tomás Redondo” 


Junto al convento de las Carmelitas Descalzas en la Plaza del Carmen se encuentra el Mercado de Abastos que aunque es una construcción del siglo XX, su estilo rural y su pórtico exterior sujeto por columnas le hace especial.





         


La Torre Vieja es el edificio más antiguo de la localidad, con orígenes que datan del siglo XIV. Este emblemático monumento, de planta cuadrada y adornado con grandes almenas y gárgolas de la primera mitad del siglo XV, alberga el Museo Etnográfico de Labranza.



Otro edificio que nos llamó la atención fue la Plaza de Toros cuya construcción data del 1908. Sus muros son de tapial pero los recercados de ladrillo y el zócalo de piedra, así como su coronación decorada llaman la atención.



                



Otro atractivo de San Clemente es el estar situado junto al río Rus, afluente del Záncara, y en la época que nosotros hemos ido había llovido bastante y el río llevaba agua, por lo que disfrutamos de la vista de sus dos puentes históricos.
El Záncara a su vez es afluente del Guadiana y este mismo año hemos vuelto a hacer un recorrido por su cauce para ver otros puentes interesantes. En algunos tramos el río llevaba agua y en otros no, por eso lo hemos titulado "De puente a puente aunque no haya corriente"

El puente romano data de los siglos I - II. Es un puente de sillería, con tres arcos.

       


El puente de Santa Ana, que es de la época medieval, por tanto de estilo gótico y también de tres ojos con arcos de medio punto.

     



Y como hemos dicho que el río Rus es afluente del Záncara recomendamos hacer otra ruta por los puentes del Río Záncara 


Cuando estábamos visitando la Iglesia del monasterio de Padres Franciscanos unas señoras muy amables nos recomendaron visitar la ermita-santuario de la Virgen de Rus y la verdad es que es un paraje bonito y acogedor por el que también transcurre el río Rus y que tiene connotaciones quijotescas.

La ermita–santuario de Nuestra Señora de Rus es un lugar de enorme devoción popular, con una célebre romería cuyos orígenes se remontan al siglo XVII.

           


       



En el interior destaca la nave con bóveda de aristas y la cúpula con linterna.


         



            



Referencia literaria de esta localización 

¡Voto a Rus! -dijo Sancho- no dé yo un ardite porque me digan lo que por mí ha pasado. (2ª pt. Don Quijote de La Mancha p.144).



Del antiguo poblado o lugar de Rus se tiene noticia desde el siglo XII, pero será en el XIII cuando se documente la existencia de una casa fortificada y en el XVI de un castillo en este paraje.

El Castillo o torre que puede apreciarse en la actualidad, con una extensión en planta que supera los 400 metros cuadrados, presenta una construcción de mampostería en la parte inferior de sus muros, que podría corresponder a una primitiva construcción, mientras que la parte superior fue realizada posteriormente en tapial.

   



Las vistas del río Rus son también bonitas en este paraje.


       



Una visita muy recomendable.