martes, 6 de agosto de 2019

RÍO ZÁNCARA: DE PUENTE A PUENTE AUNQUE NO HAYA CORRIENTE

Hay ríos que  han perdido la importancia  de la que gozaban en otras épocas y un ejemplo de ellos es el Río Záncara. En el siglo XIX todavía era el Záncara un río con bastante caudal que hacía funcionar numerosos molinos y alimentaba al Guadiana, pero la sobreexplotación de sus acuíferos y la falta de lluvia hace que haya desaparecido  prácticamente y que solo algunos años podamos encontrar lugares señalados por donde discurre la corriente ( como en el2026 por ejemplo, año en que actualizamos esta entrada).
El río Záncara nace en la serranía de Cuenca y se adentra en la llanura manchega para donar sus aguas al Río Guadiana. Atraviesa pueblos como El Provencio, Socuellamos y Pedro Muñoz. Es a partir de los pueblos de la provincia de Ciudad Real  que hemos realizado el recorrido que llamamos " De puente a  puente....."


La ruta parte desde la Ermita de San Isidro, en el paraje de Titos de Socuellamos, situada 
en la carretera CM-3102 que une las localidades de Socuéllamos y Las Mesas y junto al río Záncara ( Aunque está parte la conocimos años más tarde, en este 2026 cuando hemos sabido que el río Záncara llevaba agua. Pero como pertenecía a la ruta del Záncara lo hemos añadido aquí). 

El Paraje de Titos, como es conocido el entorno donde está la ermita y donde se sitúan los primeros puentes de los que vamos a hablar, recibe su nombre de un molino donde se molía sobre todo harina de almortas o de titos. En este lugar se celebra la romería de San Isidro cada 15 de Mayo.

          

          



En este emplazamiento vemos varios puentes de reciente construcción y los restos quizá de un antiguo puente romano, aunque no hemos encontrado documentación sobre ello.

               


           


             



            


Seguimos curso abajo y por la carretera que va de Socuéllamos a Pedro Muñoz nos desviamos por el camino de la Casa de la Torre para ver el puente romano del Záncara, que hace de límite entre las dos poblaciones.

(Otros emplazamientos que podemos visitar desde este desvío es La Torre de Vejezate (antigua Becejate, Socuéllamos, Ciudad Real), un despoblado que entre los siglos XIII y XV fue sede de una Encomienda de la Orden de Santiago.
Muy cerca del puente podremos visitar el Molino de Caiceo, uno de los pocos molinos fluviales que aún se conservan aunque su estado es ruinoso. Y siguiendo el sendero “Camino Casa del Arriero” se llega hasta la encina milenaria de Ruli.
Pero esto lo dejamos para otro día porque el objetivo eran los puentes sobre el río Záncara).

Ya en el puente romano se advierte que está restaurado, pero podemos apreciar su bonita fábrica de piedra. Tiene tres ojos y aún conserva restos, sobre el puente y accesos, de una calzada romana de aproximadamente cinco metros de ancha.

            


        



       
 

                         


                    
                 



Desde el puente romano, sin cruzarlo y siguiendo los caminos a la izquierda nos encaminamos a la Ermita de San Vicente o de la Virgen del Buen Parto. Pero antes decir que existe una vía verde ideal para caminar y que discurre orilla del río, hasta la misma ermita.

         



Junto a la Ermita de Ntra. Sra. del Buen Parto encontramos otro de los puentes reseñables del río Záncara. Se trata del puente de San Miguel del siglo XIV ( restaurado mas tarde en el año  1561)  y que se levanto para permitir el paso del ganado.   

       


              

La actual ermita se empezó a construir en 1690 y se finalizó en 1695, construyendo una nueva capilla a la Virgen del Buen Parto, aunque anteriormente hubo otro templo dedicado a San Miguel.
La capilla es muy reducida pero tiene un gran porche frente a la entrada.

          


Nos dirigimos luego a la CM 3103 en dirección Tomelloso para enseguida girar a la izquierda hacia la localidad de Arenales de San Gregorio. Atravesamos el pueblo y salimos por la calle Alameda de Cervera, pues el camino se dirige hasta esta localidad, aunque tenemos que abandonarlo a unos 3 Km de Arenales y girar a la derecha para llegar a nuestro destino en otros 4 Km de recorrido.
Así  hemos llegado al Puente de San Benito, en el término municipal de Campo de Criptana.
El puente de San Benito fue construido en 1575, sobre el camino que comunicaba los reinos de Murcia y Valencia con el reino de Toledo. En 1890, el Ayuntamiento de Campo de Criptana llevó a cabo la construcción de una preciosa barandilla de fundición y de una calzada de guijo y piedra sobre el lecho del río para evitar la destrucción de la fábrica del puente.

              


             


En 1892, el puente quedó integrado en la red de carreteras actual y el Ayuntamiento criptanense construyó una carretera desde el puente de San Benito a Campo de Criptana.
Este puente era de paso obligado para todo aquel que necesitaba cruzar caminos que comunicaran Campo de Criptana y Pedro Muñoz con Tomelloso y Argamasilla de Alba, por lo que nos damos cuenta que también será una bonita ruta en bicicleta desde nuestra localidad, Argamasilla de Alba y nos la apuntamos para realizarla en otra ocasión que toque bici.

Uno de los afluentes del Záncara es el río Rus que tiene también unos bonitos puentes en el bello pueblo de San Clemente  . Uno es romano ( data de los siglos I-II) y otro es medieval, llamado puente de Santa Ana.

    



Una curiosidad que nos ha pillado de camino y a la que si hemos dedicado un poco tiempo ha sido  la antigua Estación de río Záncara, que se encontraba al salir a la carretera Pedro Muñoz-Tomelloso. Es un estación ferroviaria de la línea Madrid-Valencia.
La estación llegó a tener hasta seiscientos vecinos, tienda, escuela y una ermita pero hoy casi todo son ruinas que determinan el paso del tiempo y el abandono.
Sólo el edificio de la estación, mantiene su estructura en pie. Construida en 1929 es de estilo historicista, con parte de sus instalaciones bajo protección de la Ley de Patrimonio Histórico. El edificio de viajeros era una construcción maciza de dos plantas a base de muros fragmentados de ladrillo, con tejado a dos aguas coronado por crestería de cerámica que impresiona por el concienzudo trabajo en el ladrillo visto de las fachadas.




          


        


           









 

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