jueves, 17 de septiembre de 2026

TEMBLEQUE

Tembleque es una localidad de la provincia de Toledo que seguro nos salta a la vista desde la Autovía A4. Una típica villa manchega cuyo principal reclamo turístico es su Plaza Mayor pero que goza de otros muchos lugares de interés arquitectónico.



La Plaza Mayor de Tembleque responde claramente al estereotipo de plaza mayor porticada del siglo XVII de estilo barroco popular manchego.

Tiene forma rectangular y está rodeada en tres de sus lados por galerías porticadas de tres alturas. La planta baja cuenta con columnas de granito de orden toscano y las dos plantas superiores se sostienen con pilares de madera sobre zapatas.
Destaca la decoración de los antepechos de yesería en los balcones superiores, donde se repite la Cruz de Malta enmarcada y flanqueada por motivos vegetales.

      

La plaza está bordeada de edificios del mismo estilo con excepción del Ayuntamiento que presenta mayor altura
Dispone de tres entradas principales orientadas al norte, sur y oeste, uno de ellos conocido como el Callejón de los Toriles que evidencia su uso taurino.

          

        


La Oficina de Turismo se encuentra en una antigua casa de la plaza que se ha rehabilitado recuperando el tradicional patio y convirtiendo el primer piso en un pequeño museo etnográfico.

                      



Desde la Plaza Mayor por la portada sur, se accede a la Plaza de la orden  donde cada miércoles se instala el mercadillo y por la que llegamos a la Iglesia parroquial.

               


La iglesia parroquial de la Asunción es un edificio de transición entre el Gótico y el Renacimiento. Construido en lo esencial en la primera mitad del XVI con fábrica de sillería con poderosos contrafuertes en el exterior. 

         
        
La portada principal, de marcado carácter gótico, cuenta con arcos carpaneles en gradación flanqueados por dos altas agujas y remate de escudos.

           


Tiene planta de cruz latina, una sola nave de altura considerable y cabecera poligonal. En el interior actúan como soportes de la fábrica tanto pilares góticos como columnas renacentistas separando los tramos en que se distribuye la nave, cuya cubierta presente bóveda de crucería con abundantes nervios.

        



El templo presenta varias capillas que aprovechan los espacios entre los contrafuertes. Las del Baptisterio, de San Ramón y del Cristo de las Misericordias son de estilo gótico mientras que otras fueron transformadas en el siglo XVIII.

       


La ermita de la Veracruz  es una sencilla construcción del siglo XVIII, de planta octogonal. Actualmente alberga la biblioteca municipal aprovechando el espacio tan diáfano que le otorga la sobriedad y pureza arquitectónica. En ella se puede destacar su cúpula también octogonal.

             


La Casa de las Torres es una casa-palacio construida por Don Antonio Fernández Alejo en el siglo XVIII.

De estilo barroco, la casa se estructura alrededor de un patio cuadrado con doble galería de columnas toscanas de piedra que unen tres arcos rebajados por cada lado. En la fachada principal hay una interesante portada barroca decorada con numerosos motivos ornamentales.

Es Bien de Interés Cultural desde el año 1979 y propiedad del Ayuntamiento de Tembleque que lo ha restaurado para destinarlo a uso turístico.





                   


En la calle Convento se encuentra la sencilla Ermita de la Purísima. Una construcción del siglo XVII rodeada de un cuidado jardín al que abre el pórtico lateral que da acceso al interior del templo.

         

En el jardín de la ermita se puede ver el rollo jurisdiccional.

domingo, 26 de julio de 2026

OCAÑA

Ocaña es un municipio con un enclave que conoce cualquier viajero que recorra la autovía A4. Lo que no hacemos mucho quizá, es parar para conocer este bonito pueblo con un esplendido patrimonio cultural y artístico y una historia legendaria.

Ocaña fue propiedad de la Orden de Santiago y vivió importantes hitos sobre todo a lo largo del siglo XV, como la celebración de dos Cortes y el juramento de los Reyes Católicos a para reconocer como heredero a su nieto Miguel. Isabel la Católica permaneció aquí exiliada, y fue aquí donde conoció a su futuro marido, Fernando de Aragón. Fue también lugar de residencia momentánea de Felipe el Hermoso y de Felipe II. Y allí murió el padre de Jorge Manrique a quien este dedicara sus Coplas.

Conozcamos algunos de los legados del patrimonio civil y religioso de Ocaña.

PLAZA MAYOR

Esta espectacular plaza, de traza barroca, comenzó a construirse en 1777 por orden de Carlos III. Es una de las más grandes y bellas de España, y cuenta con una preciosa arquería.

           


                   



En uno de los laterales, presidiendo el majestuoso espacio, se encuentra el Ayuntamiento, también de estilo barroco.

                    



PALACIO DE LOS CÁRDENAS

La construcción de este palacio renacentista se remonta a finales de siglo XV y su estilo evidencia componentes de transición del Gótico al Renacimiento, con elementos neomudéjares.
Perteneció al asesor de los Reyes católicos y comendador mayor de la Orden de Santiago, Gutierre de Cárdenas, natural de la localidad.

En su fachada gótica y bajo un marco con aderezo de bolas, campea una gran "S" como las que se configuran en la bordura del escudo de los Cárdenas.

                       

El palacio tiene una planta rectangular de considerables dimensiones y en su interior encontramos un hermoso patio rectangular compuesto por 18 pilares de piedra octogonales de estilo mudéjar, en cuyos capiteles se dejan ver las armas de la familia Cárdenas y Enríquez, así como las conchas de la Orden de Santiago. Cercando el patio se levantan cuatro anchas galerías, de las que derivan varias estancias que no son visitables porque en la actualidad alberga los juzgados de Primera Instancia e Instrucción de Ocaña.

       


              

                  


                                  


CONVENTO E IGLESIA DE SANTO DOMINGO DE GUZMÁN

El Convento de Santo Domingo es una construcción renacentista de mediados del siglo siglo XVI, que en sus inicios estuvo bajo la advocación de la Virgen del Rosario y actualmente la de Santo Domingo de Guzmán, santo burgalés fundador de la Orden Dominica de los Predicadores.

El cenobio fue fundado en 1527 por Leonor de Guzmán. La primera piedra la colocó el Príncipe Felipe (futuro rey Felipe II), que por aquella época moraba en Ocaña y donde pasaría gran parte de su infancia.



El claustro fue diseñado por Alonso de Covarrubias y realizado entre 1540-1543. Es de planta rectangular, constando de dos alturas. 

       

        


El claustro bajo posee lados de seis y ocho tramos con columnas de piedra de orden dórico, que reposan en un pequeño pedestal, rematadas en su parte superior por arcos de medio punto y ornamentados por unos pequeños escudos. Todo el conjunto está cerrado por carpintería de madera y vidrio.

          


El claustro alto consta del doble número de vanos, doce y dieciséis por panda. Éstos son adintelados, formados por columnas de orden jónico, con pequeñas basas y capitel con zapatas de piedra que soportan un entablamento formado por una viga corrida decorada con medallones tallados. Todo el perímetro de esta galería alta se encuentra recorrida por una balaustrada de piedra con balaustres torneados.

       


          

Durante el recorrido por el claustro se va accediendo a diferentes salas como el refectorio, sala capitular, la del noviciado, la biblioteca o un singular gabinete con espectaculares decoraciones al fresco que cubren todo el techo y los tondos con retratos de intelectuales y científicos que reflejan el propósito original de la sala como un espacio de estudio y conocimiento del siglo XIX, vinculando la fe y el avance científico de la Orden de los Predicadores.

               

      


      



La iglesia del convento posee una nave con seis capillas laterales cerradas con rejería, una cabecera con ábside poligonal y una cúpula, además de amplios ventanales que suministran al interior de una buena iluminación.  

        


      

       

    
Entre 1888 y 1891 y bajo el rectorado del padre fray Miguel Navarro fue pintado el interior del templo, así como otras dependencias del convento, obra que ejecutó fray Luis Santiago, pintor y discípulo aventajado de Luis de Madrazo. Desde el zócalo hasta lo más alto de la cúpula se puede observar el gusto artístico, sobre todo en las pinturas murales de los paños derecho e izquierdo del crucero. Los cuadros del retablo son del padre Julio Ibáñez, dominico y pintor realista instruido en la Escuela de Roma.


          


En el interior destaca también la sillería del coro, situado en alto a los pies del templo, de estilo renacentista, tallado en 1572. Está realizado en madera de nogal y consta de dos niveles donde están representados el santoral de la Orden Dominica.

       

              






TEATRO LOPE DE VEGA

El antiguo colegio de los Jesuitas se ha convertido hoy en el teatro Lope de Vega.

Su creación se remonta al año 1558. Años más tarde, exactamente en 1616 se procede a la apertura de la iglesia. Desde 1654 a 1672 fue destinada a la docencia de niños, tarea delegada a la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, y más tarde fue seminario para colegiales, escuelas públicas y al final se convierte en teatro.

La fachada mantiene restos de la antigua fundación, con una portada en piedra de orden dórico completo, en cuyo interior se halla una puerta con arco de medio punto. Sobre el arquitrabe arranca un gran casetón con el escudo heráldico custodiado por jarrones.

       


Culminando uno de sus lados, se levanta una imponente torre de estilo mudéjar-clásico de tres alturas. La altura superior la conforma un templete abierto de planta ochavada de alargados huecos con arco de medio punto por cara.

      

En la pequeña plaza que se abre en la calle observamos también el monumental rollo jurisdiccional. Este rollo, obra del siglo XV de estilo gótico (copia del primitivo), ha tenido diferentes emplazamientos, siendo uno de ellos la Plaza Mayor, donde se mantuvo hasta 1565. Desde 1986 ocupa el actual emplazamiento, descansando sobre un pedestal escalonado.

       



TORRE Y PUERTA DE SAN MARTÍN

La Torre y Portada de San Martín son los únicos restos que siguen en pie de la antigua iglesia del siglo XVI, 
La Torre mide 28 metros de alto, tiene cinco alturas en tres cuerpos y grandes ventanales con arcos de medio punto.
La Portada es una entrada de estilo plateresco y herrerianos muy bien decorada que formaba parte del templo ya desaparecido.

            


CONVENTO DE SAN JOSÉ


El convento de monjas carmelitas descalzas o de San José, es de estilo renacentist
a. Fue inaugurado en 1626, siendo su priora y maestra de novicias, la madre sor Beatriz de Jesús (sobrina de Santa Teresa de Jesús).

El convento consta de iglesia y claustro.
Los restos Alonso de Ercilla y Zuñiga, autor de la obra del siglo XVI «La Araucana» y de su esposa María de Bazán reposan en su iglesia.



IGLESIA PARROQUIAL DE SAN JUAN BAUTISTA

La iglesia de San Juan Bautista es otro de los monumentos valiosos de Ocaña.


         

En su origen fue una sinagoga judía y su estructura combina estilos góticos y mudéjares, con partes que datan del siglo XIII, incluyendo arcos de herradura visibles en su interior. Las tres naves originales están cubiertas por cinco bóvedas ojivales.

          



IGLESIA PARROQUIAL SANTA MARÍA DE LA ASUNCIÓN

La iglesia de Santa María de la Asunción es un templo de los siglos XV al XVII construido sobre una antigua mezquita del siglo XII.
Su torre de dos cuerpos atestigua su origen mudéjar, debió ser el "almenar", aunque hoy en día tiene un revestimiento renacentista



Este primitivo templo se demolió el año 1785 como resultado de una inmediata rotura y un hundimiento amenazador, construyéndose otro de estilo neoclásico y que a lo largo de los siglos ha sobrellevado bastantes modificaciones. Por mencionar alguna de ellas, fue descubierta una puerta de acceso en su fachada Sur de estilo plateresco y que reemplazó a la inicial en la fachada Oeste.

      



LA FUENTE GRANDE

La Fuente Grande de Ocaña es un ejemplar de la arquitectura renacentista de estilo herreriano y quizás una de las más notables obras hidráulicas realizadas durante el reinado de Felipe II.

Este conjunto arquitectónico tiene forma rectangular, encontrándose situado en el fondo del valle surcado por el arroyo Yesares. Por su funcionalidad se divide en dos zonas: la fuente propiamente dicha y los lavaderos.



La fuente, a su vez, está formada por dos elementos: una galería porticada, situada al este del complejo, cerrando uno de los lados del recinto, y una explanada delantera que se extiende a sus pies.

La galería porticada se cubre a dos aguas con losas de piedra, siendo austera y refinada como corresponde al estilo herreriano. Está realizada en piedra de sillería perfectamente labrada, componiéndose de veinte pilastras de orden toscano que conforman otros tantos vanos arquitrabados, jalonados con pináculos con bolas.

           



En el casco antiguo de Ocaña podremos ver otras obras de arquitectura civil como la Casa de la Torre , de estilo neo-renacentista y obra del afamado arquitecto, hijo predilecto y natural de esta villa, D. Roberto García-Ochoa Platas, uno de los representantes más destacados del racionalismo español de comienzos del siglo XX


La Casa de los Goicoechea es una casa señorial de los siglos XVII al XIX vinculada al héroe de Bailén Gaspar de Goicoechea y Urrutia, con fachada simétrica y dos escudos nobiliarios. Se encuentra frente al Palacio Cárdenas, en la plaza Gutierre de Cárdenas.


La Casa de los Marqueses de Monterroso, una imponente casa solariega de carácter nobiliario con mampostería de piedra y portalón adintelado.



Este otro edificio, una antigua panadería, exhibe una hermosa inspiración modernista, lo que contribuye a la diversidad estilística de Ocaña que comprobamos en el edificio de la Casa de Cultura, con el empleo del aparejo toledano o ladrillo visto. 

    


          



PLAZA DE LOS MAESTRES

Este lugar es digno de reseñar porque es el emplazamiento del patio del Palacio del siglo XVI ordenado construir por el Maestre don Lorenzo Suárez de Figueroa , en cuyo recinto vino la muerte a llamar a don Rodrigo Manrique ( padre de Jorge Manrique y a quien el poeta dedico sus Coplas)


Reseña literaria ( de las Coplas a la muerte de su padre)

Después de puesta la vida
tantas veces por su ley
al tablero;
después de tan bien servida
la corona de su rey
verdadero;
después de tanta hazaña
a que no puede bastar
cuenta cierta,
en la su villa de Ocaña
vino la Muerte a llamar
a su puerta


Ocaña, junto con Uclés, Villamanrique, Santa María del Campo Rus y el castillo de Garcimuñoz, forman parte de la ruta literaria de Jorge Manrique que promueve Turismo de Castilla la Mancha.