sábado, 25 de abril de 2026

TERUEL Y ALBARRACÍN

La popular frase y movimiento "Teruel Existe" nació a finales de los años 90 como un grito de reivindicación ciudadana ante el olvido institucional y la grave despoblación que sufría la provincia de Teruel. Nosotros hemos comprobado ya por otros viajes que esta gran olvidada merece la pena ser conocida y visitada porque alberga unos pueblos con un gran encanto y unos parajes naturales de gran belleza. ( Véase también Matarraña )
Esta vez lo hemos dedicado a conocer lugares de la sierra de Albarracín y Teruel capital.

ALBARRACÍN



"Albarracin está asentado sobre un cerro, y en la parte de mediodía tiene otro; ambos son muy enriscados, de peña tajada, provocando un angosto paso por donde entra el río Guadalaviar". ( La ciudad. Luis Zueco)

Ya estaba en nuestros planes ir a Albarracín cuando leí el libro de Luis Zueco, titulado "La ciudad" y su lectura terminó de animarme a conocer esta bella localidad de Teruel y de paso los alrededores y la capital.

El casco antiguo, como se explica en la cita del libro, se encuentra construido sobre las faldas de una montaña, rodeada casi en su totalidad por el río Guadalaviar. Al norte se encuentra la sierra de Albarracín, y al sur los montes Universales. En los alrededores nacen otros ríos como el Tajo, Júcar, Cabriel o el Jiloca, por lo que el enclave es ideal para disfrutar además de una arquitectura singular, de bellos paisajes y rincones pintorescos.

La localidad se divide en dos zonas: la ciudad antigua, con sus casas colgadas de característico color rojo sobre la hoz del río; y el Arrabal, situado en la vega del Guadalaviar.

Nuestro hospedaje (del que os dejamos reseña al final porque nos pareció estupendo) está cerca de la oficina de turismo, así que desde allí partimos a conocer este bello pueblo por la calle Bernardo Zapater. 
El primer edificio histórico que llamó nuestra atención fue el antiguo Colegio de los Escolapios, que hoy se ha reconvertido en un hotel. 

   


Podemos comprobar que las calles son empinadas y empedradas, algunas estrechas y tortuosas que le confieren ese carácter especial que te transporta al medievo.

Al final de la calle Bernardo Zapater llama la atención la Casa de la Brigadiera y Casa de los Navarro de Arzuriaga.


La Casa de la Brigadiera es un palacete que fue construido en el siglo XVI, 
un edificio de mampostería de tres pisos. En la parte inferior se abre la portada, de piedra, en arco de medio punto dovelado y en el piso superior una galería de arquillos de medio punto bajo un gran alero de madera. Hoy es un hotel.

    


La Casa de los Navarro de Arzuriaga, es conocida popularmente como la Casa Azul. El edificio fue probablemente construido en el siglo XVII, siendo remodelado en el siglo XVIII, época en la que la fachada principal, en forma de curva convexa, se reformó íntegramente en concordancia con el gusto neoclásico imperante en la arquitectura española de ese siglo, quedando además revocada en añil, elementos que la hacen muy singular.


                      

  
En el inicio de la calle del Chorro, frente a la casa azul vemos la Casa Dolz del Espejo, construida entre los siglos XV-XVI.

























El recorrido por la calle del Chorro es espectacular pues a cada momento te sorprenden las casas de color rojizo, hechas con adobe, forja y madera, edificios con carácter que ofrecen un paseo único.

    


       



Llegamos a la Plaza Mayor donde se encuentra el Ayuntamiento. El edificio es del siglo XVI y destaca por su porticado y un balconaje corrido a lo largo de toda la fachada. Su reloj campanario y el escudo de armas de Albarracín sobresalen en la parte central.

    



     


En uno de los laterales de la Plaza porticada hay un mirador con unas excelentes vistas de la Catedral. Ya sea de día o de noche, la perspectiva de este lugar es mágica.

        


Y recíprocamente, desde la Catedral tenemos vistas del mirador.



Desde la plaza, a modo de arterias, parten varias calles y todas nos conducen a lugares encantadores 
Por la calle Portal de Molina, como indica su nombre nos dirigimos al Portal de Molina.

Pero antes de llegar hay que ir deteniéndose para ver el llamado Rincón del abanico, donde las casas se superponen como varillas. 

                


O como en otras sus balcones de madera y tejados se acercan como si fueran a tocarse unos con otros.

                     


              

El Portal de Molina es una de las antiguas puertas de la fortaleza medieval construida en el siglo XI. No obstante, la puerta conservada en la actualidad es el resultado de una reconstrucción y fortificación de las murallas desarrollada entre los siglos XIII y XIV, igual que los dos torreones que la flanquean.
De este portal partía el camino que conducía al Reino de Castilla y que llegaba a la población de Molina de Aragón (Guadalajara), de la que toma su nombre.


                  

Cita literaria de esta localización 

Nada más conocer la llegada de la avanzadilla extranjera, ordenó convocar una mesnada de sesenta caballeros listos para cabalgar, que fueron reunidos junto al portal de Molina. ( La ciudad, Luis Zuecos)



Frente al Portal de Molina, formando esquina con dos calles se encuentra la Casa de la Julianeta. Esta casa de extraña fisonomía es del siglo XIV y está construida a base de yeso y madera.


                        



 
Otra calle que parte de la plaza Mayor es la calle Santiago. Subiendo unas escalinatas  divisamos la Iglesia de Santiago.  
La iglesia actual es renacentista, reformada durante el siglo XVII y principios del XVIII. Tiene una solo nave con cubierta de crucería estrellada y alberga en su interior un retablo renacentista de 1524 dedicado a San Sebastián y el retablo mayor dedicado al Apóstol Santiago.
Este punto es una encrucijada de calles. A la izquierda parte una calle en dirección al Portal de Molina, si seguimos subiendo por otra escalinata nos dirigimos a la muralla por la calle de las torres, y por una travesía a la calle del Chorro.




Reseña literaria de esta localización
Caminó hasta la iglesia de Santiago y vio cómo los religiosos iban entrando. Esperó paciente, hasta que vio al que buscaba. ( La ciudad, de Luis Zueco)













        

Las vistas más bonitas de esta iglesia son bajando de la muralla, desde la colina situada detrás de la Iglesia. 

               

             


También parte desde la plaza la calle de la Catedral que nos dirige hacia la misma y el Palacio Episcopal. 

El palacio Episcopal era la residencia que tenía el obispo. Es un estupendo ejemplo de la vida palaciega del siglo XVIII y hoy está ubicado allí el museo diocesano y la sede de la Fundación Santa María de Albarracín.

           


La catedral del Salvador se asienta sobre los restos de un antiguo templo románico construido a finales del siglo XII y este a su vez sobre la antigua mezquita musulmana. 
El actual edificio empezó a construirse en 1572. Está formado por una sola nave central con bóveda de crucería gótica, flanqueada por pequeñas capillas laterales ubicadas entre los contrafuertes.

                      


                     



Desde muchos puntos de la ciudad, ya sea desde arriba o desde abajo, la Catedral destaca y no pasa desapercibida. 

    

         


Después de la Catedral nos dirigimos a la iglesia de Santa María, el templo más antiguo de la ciudad. Construido con piedra y ladrillo posee elementos góticos y mudéjares. La nueva planta se reformó en 1567 pues el templo primitivo se destruyó en el siglo XV a causa de un incendio.



    

Cita literaria de esta localización 

En Santa María de Albarracín tomaban posada,
espolean cuanto pueden los infantes de Carrión,
ya están en Molina con el moro Abengalbón
(Versos 2645 y ss. Poema del Mio Cid)

¿Por qué el templo de Santa María está en el barrio musulmán? —inquirió fray Esteban.
—Es el más antiguo de la ciudad. —Martín alzó al vista para ver mejor la fachada del templo—. Es la iglesia de los mozárabes que vivieron aquí sometidos a los Banu Razin durante la dominación islámica. Es por ella que los que viven en esta ciudad son vasallos de Santa María y señores de Albarracín. ( La ciudad, Luis Zueco)


Junto a esta iglesia se encuentra la Torre Blanca o de doña Blanca construida seguramente a finales de s. XIII. Esta situada en el extremo sur o más meridional de Albarracín, como atalaya de vigilancia de la hoz que conforma el río Guadalaviar.


 
Cita literaria de esta localización 

Hay otra torre importante en Albarracín, la torre de Doña Blanca.

La torre maldita —espetó Trasobares, dando un paso atrás

Eso sólo son leyendas y habladurías. ( La ciudad, Luis Zuecos)



La ubicación de esta torre está cerca de otros edificios como la antigua Sinagoga (Iglesia de San Juan) o el Antiguo Hospital -hoy Museo Municipal- y el barrio de San Juan (antiguo Barrio Judío).

La Ermita de San Juan es un pequeño templo del siglo XVII construido sobre otro anterior, que ocupaba el solar que la ciudad cedió a la alhama judía para tener aquí su sinagoga.

      



         


Albarracín nació como una pequeña aldea preislámica en torno a la iglesia prerrománica de Santa María. Desde sus orígenes ha estado marcada por su ubicación, siendo determinante su potencial como lugar defensivo.

En torno al año 965, durante la ocupación musulmana, se desarrolla el primer recinto defensivo. Comprendía la iglesia de Santa María y el Alcázar.

El Alcázar, conocido también como Alcazaba o Castillo sería el primer elemento del sistema defensivo del Albarracín islámico, más tarde completado con torres atalaya y dos recintos amurallados. Ubicado sobre un peñasco, preside el centro de la primitiva medina musulmana y junto con las murallas fue una fortaleza inexpugnable durante muchos siglos. La muralla del castillo se articulaba en once torres de planta circular.

          


            


El recinto amurallado se fue ampliando y en esta ampliación se abrieron los portales de Molina o el Portal del agua. Hoy el recinto parece formar un triángulo cuyos vértices son, junto a la alcazaba, la Torre de Doña Blanca y la Torre del Andador. Aunque la ciudad ya estuvo amurallada en el siglo XI, la apariencia actual es predominantemente del siglo XIV.

Para dirigirnos a la muralla subimos por unas escaleras que salen de la calle del Charco que va a dar a la calle de las torres.
Desde este lado se llega a la Torre del Andador situada en el punto más elevado del sistema defensivo de Albarracín donde se cierran las murallas que envuelven la localidad.

      


La torre del Andador es una construcción califal y al principio estaba exenta de la muralla, pero con la ampliación del sistema defensivo se incluyó al recinto fortificado en el siglo XI.

      


La torre es un auténtico mirador del pueblo de Albarracín y cuando vas subiendo la panorámica te llama a detenerte y contemplarlo.

   

     
                    

            


     

Cita literaria de esta localización 

Debe ser la más importante —murmuró Alodia pensativa—. La torre del Andador, ¡tiene que ser ésa!

Ése es el lugar más protegido de Albarracín, la clave de toda la defensa, ¡estás loca si crees que podéis entrar allí!



Además del Portal de Molina, el Portal del Agua es otra de las puertas practicadas en la muralla que protegía Albarracín. Fue seguramente construida en el siglo XI, en época musulmana, y reconstruida y fortificada como el resto del sistema defensivo en los siglos XIII y XIV.

         


Permitía a la población el acceso al camino que descendía hasta el río Guadalaviar, recibiendo por ello el nombre de portal “del Agua”. Y es por ello que desde allí se puede acceder al Paseo Fluvial que bordea la ciudad a orillas del río. Este paseo es un recorrido sencillo pero divertido con tramos de sendas de piedra, escaleras, puentes colgantes, pasarelas y testimonios de antiguos de molinos de agua.


       


             


            


           

             


           


Si se comienza el paseo por el Portal del agua se finaliza en el parque municipal que hay cerca de la oficina de turismo, pero se puede hacer también a la inversa.


       


Es difícil no volverse loco con la cámara en Albarracín pues todo el pueblo ofrece rincones atractivos.

              


            


         
                

                



    








BARRANCO DE LA HOZ Y CASCADA BATIDA DE CALOMARDE
      

A 17Km/ 22 minutos de Albarracín se encuentra el Barranco de la Hoz en Calomarde y la cascada Batida. Una excursión que nos resultó muy espectacular.
Está acondicionada con puentes colgantes y pasarelas para seguir el curso del río Blanco.
La ruta comienza al final del pueblo de Calomarde a mano derecha según se llega desde Albarracín, siguiendo el curso del río que vemos que atraviesa el pueblo.

   


El primer tramo del recorrido no tiene dificultad pues el camino es ancho y hay bancos, incluso algún columpio para los niños. A la derecha podremos ver una espectacular cortado de varios metros de altura en el que anidan varias parejas de buitres.

                  


         


           
      

                  


        


Poco a poco el camino se va adentrando en el barranco y se va haciendo más estrecho y complicado pues hay que salvar algún desbordamiento o cruzar sobre piedras. Enseguida llegamos a la primera zona de pasarelas que discurren sobre el cauce del río y otras en las que tenemos que superar algún  repecho. A parte de pasarelas el camino también está acondicionado con escaleras y cadenas que hacen de pasamanos en los tramos más complicados.

       


          


            


                

                   


Al final del tramo de pasarelas caminamos de nuevo cerca del cauce, por un tramo con un pequeño bosque y seguimos hasta el Molino de Abajo y el Molino de las Pisadas.
Aunque los edificios del Molino de las Pisadas y la tejería que hay cerca están en ruinas, se aprecia la importancia de este complejo industrial rural.

          


                 



Desde este punto volvimos sobre nuestros pasos a Calomarde y lo disfrutamos con otra luz y perspectiva.

               



                       


              


                   


          


De vuelta a Albarracín, a tan solo 2 km de Calomarde paramos para ver la Cascada Batida, un enorme salto de agua de unos 20 metros de alto, en el transcurso del Río de la Fuente del Berro, un afluente del río Guadalaviar.

                    


Teruel

Se dice de Teruel que es la ciudad más romántica y la capital del mudéjar y así lo hemos comprobado al pasear sus calles y descubrir sus emblemáticas torres que son un espectáculo de colores por sus cerámicas vidriadas y sus filigranas de ladrillo.

El primer sitio que vimos, antes de adentrarnos en la ciudad fue la escalinata de la Plaza del Óvalo uno de los monumentos más emblemáticos de Teruel que fue construida entre 1920 y 1921 para comunicar la meseta sobre la que se asienta el Casco Histórico de Teruel con la estación de ferrocarril y donde se ponen de manifiesto elementos arquitectónicos y decorativos extraídos de la tradición mudéjar local y del modernismo.

      

Por el Paseo del óvalo y luego la calle del Salvador llegamos a la primera de las torres mudéjares, la torre del Salvador, construida junto a la iglesia del Salvador. 

La Iglesia del Salvador fue construida en el siglo XII. El templo primitivo se hundió en 1677 y dio paso al templo actual, que fue abierto al culto en 1682, y está considerado como el conjunto barroco más importante de la provincia de Teruel.

           


La torre del Salvador se levanta sobre la calle del Salvador, la cual discurre bajo ella utilizando el arco apuntado. Fue erigida durante el esplendor del reino de Aragón en el siglo XIV.


La calle del Salvador desemboca en la Plaza del Torico, llamada así por la pequeña escultura que se alza sobre la columna que hay en la plaza, aunque su nombre oficial es Plaza de Carlos Castel.
Rodea la columna una fuente que tiene cuatro cabezas de toro de las que mana agua.

             

La plaza está porticada y es el centro neurálgico de Teruel. Entre las viviendas se distinguen algunas joyas modernistas o de art nouveau que podemos ver también en otros lugares cercanos a la plaza.


        

            

Desde la plaza del torico por la calle de los Amantes nos dirigimos a la Plaza Pérez Prado donde se encuentra otra de las torres mudéjares, la Torre de San Martín, situada junto a la iglesia del mismo nombre. Está decorada de manera similar a la del Salvador, en ladrillo resaltado, cerámica vidriada verde y blanca, arcos mixtilíneos y arcos lobulados entrecruzados.
Es también torre-puerta y si la atravesamos daremos con el portal de la Daroca.

               


En otros costados de la plaza se encuentra la Biblioteca Municipal y el Seminario Conciliar.
La Biblioteca Municipal está construida como un palacio renacentista, con torreones, un pórtico con columnas y balconada.   



              




El Portal de Daroca es una de las puertas de la antigua muralla que rodeaba Teruel. Está formado por dos arcos apuntados y paso en recodo, situados debajo de una torre.


Volvemos hacia atrás por otra calle que nos lleva a la Plaza de la Catedral donde contemplamos otro de los monumentos mudéjares más relevantes de Teruel, la Catedral de Santa María de Mediavilla.


     

La Catedral de Teruel tiene su origen en la iglesia de Santa María de Mediavilla, que comenzó a edificarse en estilo románico en 1171 y se concluyó con la erección de la torre mudéjar en 1257. En la segunda mitad del siglo XIII, el alarife mudéjar Juzaff, reestructura la antigua obra románica y dota al edificio de tres naves mudéjares de mampostería y ladrillo, que mejoran y elevan la estructura románica del siglo XII.

                    

En nuestra visita el retablo mayor estaba en restauración.



Una de las maravillas de la catedral es su techumbre. Se le ha llamado la «capilla sixtina» del arte mudéjar, por su gran valor arquitectónico y pictórico. Está considerado uno de los mejores "cielos" (techos decorados) mudéjares del mundo.

        
                 
Las naves laterales se fueron completando con capillas abiertas sobre todo en los siglos XVI y XVIII, igual que la capilla de la Inmaculada.

         


             


La torre mudéjar comienza a erigirse en 1257 y en su cuerpo inferior se abrió un paso en forma de bóveda de cañón apuntado para uso de los transeúntes. Es una de las torres mudéjares más antiguas de España. Tiene planta cuadrada y posee tres cuerpos profusamente decorados con azulejos y cerámica vidriada. Remata en una linterna octogonal del siglo XVII.

          

El cimborrio de la Catedral de Teruel es uno de los tres que se conservan de estilo mudéjar en Aragón, junto a los de La Seo de Zaragoza y la Catedral de Tarazona. Al igual que en estos, tampoco aquí encontramos el primitivo que se levanta cuando se amplia y reforma el templo, sino que es obra posterior. Concretamente fue realizado en 1538.


En la plaza de la catedral se encuentra el Ayuntamiento un edificio que data del siglo XIX aunque aprovechando estructuras de una casa solariega del siglo XV.


Detrás de la catedral, en la plaza Venerable Francés de Aranda, visitamos el Museo de arte sacro, situado en el Palacio Episcopal ( con la entrada de la catedral se accede también al museo).
El edificio sede del museo se levanta sobre los solares de la casa del Obispo, que fue fundada en la primera mitad del siglo XIV.

     


           

   

      


Muy cerca del museo de arte sacro y en otra plaza llamada Fray Anselmo Polanco, se encuentra el Museo provincial de Teruel, instalado en un antiguo palacio del siglo XVI, de estilo renacentista,  con fachada de sillería rematada por una arquería y una logia de columnas dóricas.





La cuarta torre mudéjar que hay en Teruel es la Torre de San Pedro, que pertenece a la iglesia de San Pedro. La torre-campanario es del siglo XIII y la iglesia del siglo XIV.

La torre e iglesia se encuentra en la plaza de los Amantes que conecta diferentes niveles mediante una fuente de cerámica mudéjar y una escalinata.

             


              



La iglesia de San Pedro nos ha parecido una de las más bonitas de Teruel. El interior del templo fue decorado entre 1896 y 1902 en estilo modernista neomudéjar. 



    

           


       


                


El claustro adosado a la iglesia está construido en ladrillo, es de la segunda mitad del siglo XIV, de estilo gótico mudéjar y cuenta con bóveda de crucería.

         

También anejo a la iglesia hay un parque-jardín que sirvió como cementerio parroquial durante los siglos XVII-XIX.

            

       

En una de sus capillas laterales de la iglesia yacieron los Amantes de Teruel pero  en 2005 se creo el Mausoleo de los Amantes, un espacio museístico construido anexo a la iglesia.


       


                  


Como comentamos algo más atrás, Teruel estuvo amurallada y en algunos lados se conserva algo de la muralla. Además del Portal de Daroca está el Portal de San Miguel, situado frente al acueducto-viaducto de Los Arcos.

             

El Acueducto de los Arcos o Traída de las Aguas de Teruel es una de las obras de ingeniería más relevantes del Renacimiento español. Su construcción obedeció a la necesidad de mejorar el suministro de agua, que hasta ese momento dependía de los grandes aljibes construidos en el último cuarto del siglo XIV.

Para salvar el barranco que delimitaba por el Noreste la ciudad, un gran obstáculo orográfico, el constructor Pierres Vedel diseñó Los Arcos, estructura que le da nombre. Esta emblemática construcción es de clara inspiración clásica y aúna magistralmente su carácter utilitario (acueducto y viaducto)

              

Pero este no es el único viaducto que tiene Teruel. Hay otros dos.

El llamado Viaducto Antiguo de Fernando Hué 
 es una monumental obra de ingeniería de hormigón armado, clave para conectar el casco antiguo con la expansión de la ciudad hacia el sur. 

                    


              





El viaducto nuevo transcurre paralelo al viejo y fue construido en 1993 para sustituir al anterior que se dejo para uso peatonal.


ACUEDUCTO ROMANO DE GEA DE ALBARRACÍN

Desde Albarracín hay dos pequeñas excursiones que se pueden hacer en poco tiempo. Una de ellas es el acueducto romano de Gea que se encuentra a 13km/17 minutos de Albarracín.

El acueducto se extendía a lo largo de tres términos municipales: Albarracín, Gea de Albarracín y Cella ( casi 25 kms), y constituye una de las mayores obras de ingeniería hidráulica del imperio romano, tanto por su envergadura como por la complejidad técnica adoptada ante la resolución de importantes dificultades, derivadas de una abrupta topografía y de un terreno de muy diversa composición. Abastecía de agua del río Guadalaviar a un núcleo de población que existió en el actual emplazamiento de Cella y que debió tener una cierta importancia industrial.

Hay varios tramos. Nosotros recorrimos el Barranco de los Burros, de gran belleza paisajística y donde el acueducto discurre excavado en la roca y dando un dramático giro para salvar el barranco.

          



PINARES DE RÓDENO Y PINTURAS RUPESTRES

El paisaje protegido de los Pinares de Rodeno es un paisaje protegido que podemos visitar desde Albarracín pues se encuentra a unos 7 kms.

El agua, el viento y los cambios de temperatura han modelado las rocas hasta crear curiosos huecos, callejones, senderos y abrigos donde perderse y dejarse llevar por la naturaleza.

El valor de este espacio natural no solo es paisajístico pues  también se  encontrar algunas pinturas rupestres, aunque algunas son ya muy difíciles de distinguir.



        



       

       



NACIMIENTO DEL RÍO CABRIEL, CASCADA DE LA HERRERÍA Y CASCADA DEL MOLINO DE SAN PEDRO



A 36 Km/40 minutos desde Albarracín encontramos el pueblo del Vallecillo desde el que parte una preciosa ruta que transcurre por un tramo del río Cabriel desde su nacimiento en los Ojos del Cabriel hasta la cascada del molino de San Pedro.
Pero esta cascada se puede ver incluso antes de hacer la ruta porque se localiza casi a pie de carretera la carretera TE-V-9122, antes de llegar a El Vallecillo.

La cascada del Molino de San Pedro es un salto de unos 12 metros que ha generado una profunda poza a sus pies. 
Se puede contemplar desde arriba o también bajar unos cuantos metros y verla de muy cerca. 
En el lugar puede observarse parte del acueducto que transportaba el agua que accionaba la rueda del molino de San Pedro, que da nombre a este enclave y que hoy está en ruinas. Ofrece un impacto visual negativo la obra inconclusa de lo que podría haber sido un hotel/alojamiento rural.



            


       
Pero como decíamos también se puede llegar a esta cascada haciendo una ruta de unos 8 km ( ida y vuelta) desde el Vallecillo. Antes de llegar al casco urbano hay una pista que llega a una zona de aparcamientos. Desde allí se va bajando hasta llegar a una caseta donde está la primera surgencia de agua. Es hipnótico ver cómo brota el agua de la tierra y entre las rocas en lo que se llama "Ojos del CabrielUnos metros más adelante vuelve a haber otros "ojos".

             

             

Después de ver los Ojos del Cabriel la ruta sigue por una frondosa senda junto al río y al poco se oye la caída del agua de la Cascada del Molino de la Herrería. Avanzando un poco más se puede bajar a contemplarla más de cerca.


               


Desde este punto la senda continua atravesando el bosque hasta la Cascada del Molino de San Pedro pero nosotros teníamos poco tiempo y como ya la habíamos visto volvimos sobre nuestros pasos.




Queremos dejar una pequeña reseña del alojamiento "Caserón de la fuente" de Albarracín. El antiguo molino y  fábrica de lanas e hilatura reconvertido en hotel es precioso.  En la planta baja o lo que fuera molino, se ha instalado la recepción y el Salón del hotel. En el antiguo batan se ha instalado el comedor cuyas ventanas posteriores dan directamente al río Guadalaviar.



ALMODOVAR DEL PINAR

Y por último dejar constancia de que en este viaje pasamos por varios pueblos que llamaron nuestra atención y que han quedado apuntados en nuestra lista. Solo paramos en Almodóvar del Pinar.

Durante el siglo XVIII fue uno de los pueblos más importantes debido al transporte de mercancías y como pueblo resinero.  Es por ello que la localidad cuenta con un interesante patrimonio arquitectónico y cultural que lo convierte en un lugar sugerente.

El centro neurálgico de la localidad está en la plaza de la Iglesia, donde se encuentra uno de sus principales monumentos: la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción que posee un reloj de sol de piedra que marca perfectamente la hora y el antiguo pósito. Cuenta además con numerosas ermitas como la de San Vicente Ferrer