Un lugar perfecto para comenzar la visita a este pueblo es su monumental Plaza Mayor. Desde el punto de vista arquitectónico conjuga dos épocas y estilos muy diferenciados a lo largo de su perímetro. El lado este y el Ayuntamiento datan del siglo XVI. Este tramo renacentista presenta arcos de medio punto sobre columnas dóricas y balconada corrida en la parte del Ayuntamiento y porches adintelados en el lado este.
Un sector del norte y la parte oeste son del siglo XIX y tienen dos plantas sobre porches de arcos de medio punto. Esta segunda zona fue construida como residencia para los canónigos de la Colegiata, hoy Iglesia de Santa Catalina.
La torre se inscribe en el barroco y está considerada de la más majestuosas de la provincia. No es la original, ya que ha sufrido dos derrumbes en 1618 y en 1708, su aspecto actual es del año 1765.
La iglesia tiene dos portadas, la de Santa Catalina, de estilo clasicista/renacentista con influencias herrerianas y barrocas, adornada con dobles columnas exentas, un templete y un frontón con hornacina dedicada a la santa; y la de Santiago con arco de medio punto, dintel y hornacina en la parte superior con el relieve de Santiago y rematada por frontón.
El interior consta de una sola nave cubierta con bóveda de crucería estrellada con pinjantes de piedra en la unión de los nervios. Cada tramo de la nave esta separado por arcos fajones que se apoyan sobre pilares.
A ambos lados de la nave se abren varias capillas
La Capilla de la Inmaculada Concepción es una de las más tempranas e importantes del templo, ubicada en el lado del Evangelio (izquierda de la nave). Destaca especialmente por su portada gótica.
La Capilla de Juan de Castro: Situada consecutivamente a la de la Inmaculada forma parte de los primeros enterramientos nobiliarios fundados en el templo.
A la derecha de la nave destacan la Capilla de San Ildefonso
(también vinculada a la Virgen del Consuelo) y la Capilla de la Virgen del Pilar.
El retablo que preside el altar no es el original del siglo XVI pues se perdió en la guerra civil. El de hoy en día recupera la solemnidad clasicista y barroca en su ornamentación con un profuso recubrimiento de pan de oro y policromías como la de la predela.
En la calle central vemos el camarín de la Virgen de Peñarroya, la imagen de Santa Catalina y en el ático una escena del Calvario.
El palacete de los Condes de Casa Valiente, conocido también como Casa Don Diego, es una gran casona hidalga del siglo XVII. Su fachada está adornada de medallones de piedra, un friso corrido, balcón coronado por un escudo y una puerta remarcada en piedra.
Hoy en día este antiguo palacete tiene la función de centro cultural, oficina de turismo y museo etnográfico y del azafrán.
Cuenta con un patio de dos cuerpos con columnas de cantería y balaustrada de madera.
Este lugar alberga actualmente la Universidad Popular
En la calle Rastrillo del Convento descubrimos la Iglesia Parroquial de San Juan Bautista. Junto con el pasadizo elevado que cruza la calle Arco del convento es la única parte que se conserva del Antiguo Convento de los Trinitarios fundado a principios del siglo XVII por San Juan Bautista de la Concepción (reformador de la Orden Trinitaria). Las obras del conjunto conventual se iniciaron en 1624, aunque el edificio ha llegado muy transformado hasta la actualidad.


Otro complejo conventual de valor histórico es el Convento de San José, del siglo XVI y habitado por las monjas dominicas de vida contemplativa.
Existe también la congregación de religiosas Hijas de la Caridad de San Vicente de Paul, estas dedicadas activamente a la educación escolar reglada, que se instalaron en la localidad gracias al legado testamentario de Don Luis María Jarava Muñoz que les cedió su capital y su vivienda, conocida como Casa Ferrón aunque ahora residen dentro del complejo del Colegio San Luis Gonzaga, en la calle Santa Ana.
Nos parece también interesante el edificio del Casino La Unión que representa la clásica arquitectura de los círculos recreativos y burgueses de finales del siglo XIX

Así como el singular inmueble de estética ecléctica, situado en la céntrica confluencia de la calle Doña Ángela y la Plaza Canalejas, que fue originalmente la residencia palaciega y casa familiar de doña Ángela López de la Oliva, una ilustre y adinerada vecina de la localidad manchega.
El edificio responde a un estilo barroco de tendencia clasicista que observamos en su exterior, pues aunque ha sufrido variaciones y reconstrucciones mantiene su fisonomía, una fachada rematada en frontón triangular, la portada adintelada y su torre de planta cuadrada.
El interior presenta una nave principal con capillas laterales de cubiertas abovedadas. En la zona del crucero destaca un casquete sobre tambor, que sustituye a la cúpula original desaparecida.
Como parte de la reciente rehabilitación integral del templo, se ha incorporado y puesto en valor en el espacio del presbiterio un retablo del siglo XVII procedente de un municipio de Burgos.
El edificio religioso más antiguo de este municipio, situado en la calle Rasillo del Santo, es la ermita de San Sebastián construida entre los siglos XIV y XV. Su estilo gótico temprano combina con elementos mudéjares como es el artesonado de la capilla de la epístola

Otro complejo conventual de valor histórico es el Convento de San José, del siglo XVI y habitado por las monjas dominicas de vida contemplativa.
Nos parece también interesante el edificio del Casino La Unión que representa la clásica arquitectura de los círculos recreativos y burgueses de finales del siglo XIX
La casa palacio de la Hojarasca Perteneció originalmente a la familia Casto-Canuto, nobles locales que financiaron también una de las capillas que se conservan en la iglesia de Santa Catalina.
Como argamasillera debo nombrar al menos la ermita del Humilladero del siglo XVIII y sede de la Cofradía de la Virgen de Peñarroya, la patrona que comparten La Solana y Argamasilla de Alba.
La Solana es internacionalmente conocida como la Villa de la Zarzuela pues el libretista Federico Romero se inspiró en este municipio, en sus costumbres y en el carácter altivo y noble de sus hombres y mujeres para ambientar la famosa zarzuela La rosa del azafrán de 1930. Las figuras de los galanes manchegos de la obra quedaron asociadas para siempre a la identidad del pueblo y por ello también se proclama como Tierra de Galanes.







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