En esta ocasión le hemos dedicado tiempo a visitarla y nos ha sorprendido para bien y creemos que se merece el sobrenombre que le dan sus lugareños, la "joya del renacimiento manchego".
En la Plaza Mayor y en la Plaza del Pósito nos encontramos algunos de los mejores ejemplos de la monumentalidad de la villa. Pero también encontramos casas con fachadas blasonadas con escudos y otros edificios religiosos y civiles de gran valor arquitectónico. Os lo contamos.
La gran muestra del renacimiento civil manchego la encontramos en la antigua Casa Consistorial donde destaca el gran escudo de armas de Carlos I, el muestrario propagandístico de su poder en esa época.
Hoy está dedicado a Oficina de Turismo y a Salas de Exposiciones y en su interior podemos observar fantásticos artesonados en madera y galerías muy bellas.
El edificio tiene una terraza desde donde hay unas vistas muy bonitas de la plaza y desde donde se divisa en nuevo edifico del Ayuntamiento y la Iglesia.
La iglesia-colegiata de Santiago Apóstol es un edificio de planta basilical. Fue construida en dos fases por lo que se aprecian dos estilos. Una parte es tardo-gótica y otra puramente renacentista, que estuvo a cargo de Andrés de Vandelvira, al igual que el edificio anteriormente descrito ( dato que nos asombró porque teníamos reciente un viaje a Úbeda, Baeza y Sabiote donde este arquitecto dejó un numeroso y bonito legado).
Su interior tiene tres naves en cinco tramos con capillas laterales. En una de las capillas se ve la Cruz de Alabastro, una maravilla escultórica.
La Plaza mayor y la Plaza del Pósito están comunicadas entre sí por un elegante arco de estilo barroco.
El Pósito también albergó las carnicerías concejiles y está adornado en su fachada por escudos de de Felipe II. Hoy son los juzgados municipales.
A esta plaza también da la antigua cárcel de la villa, hoy museo de Artes Navideñas.
Durante la época en que San Clemente obtuvo el título de capital del corregimiento del Marquesado de Villena fue mucha la gente que se asentó aquí atraída por el poder. Se tiene constancia de que en el siglo XVI vivían más de 80 hidalgos en la villa por lo que le valió el sobrenombre de "Pequeña Corte de la Mancha". Aún hoy se conservan un buen número de casas nobles, testigos del antiguo esplendor del lugar.
Del siglo XVI son la Casa palacio de los Villora, conocida también como Casa de los Picos, la Casa de la Reina Mora o el Palacio de Piquirroti.
Del siglo XVII están la Casa Oma y del XVIII destaca la Casa del Marqués de Valdeguerrero y la de los Sandoval y Castro
En San Clemente son también numerosas las órdenes religiosas que se establecieron.
De 1503 data la fundación del monasterio de Padres Franciscanos Santa María de Gracia, con una austera iglesia hoy restaurada.
En un muro lateral del convento se encuentra encastrada esta portada del siglo XV, proveniente de la antigua ermita de San Nicolás, único resto conservado de ella.
Realizada en sillería, está compuesta por una puerta con alfiz en la planta baja y una doble ventana en la superior, también enmarcada con un alfiz.
El convento de las Clarisas de la Asunción de Nuestra Señora es también renacentista de planta irregular, formado por iglesia y convento con claustro, del que tan solo se conservan dos de sus lados o pandas.
Realizada en sillería, está compuesta por una puerta con alfiz en la planta baja y una doble ventana en la superior, también enmarcada con un alfiz.
El convento de las Clarisas de la Asunción de Nuestra Señora es también renacentista de planta irregular, formado por iglesia y convento con claustro, del que tan solo se conservan dos de sus lados o pandas.
Por último, el antiguo Colegio e Iglesia de los Jesuitas, conocido como "el Teatro Viejo" y actualmente “Edificio Cultural Tomás Redondo” con puerta barroca en un arco de medio punto con dovelas cajeadas con casetones.
Junto al convento de las Carmelitas Descalzas en la Plaza del Carmen se encuentra el Mercado de Abastos que aunque es una construcción del siglo XX, su estilo rural y su pórtico exterior sujeto por columnas le hace especial.
La Torre Vieja es el edificio más antiguo de la localidad, con orígenes que datan del siglo XIV. Este emblemático monumento, de planta cuadrada y adornado con grandes almenas y gárgolas de la primera mitad del siglo XV, alberga el Museo Etnográfico de Labranza.