miércoles, 12 de noviembre de 2025

CARTAGENA Y LA MANGA DEL MAR MENOR

La Manga del Mar Menor es uno de los iconos turísticos de la región de Murcia, un cordón de tierra que se extiende a lo largo de, aproximadamente 19 kms, entre Cabo de Palos y la playa de Veneziola y pone límites naturales entre la laguna de agua salada conocida como Mar Menor y el Mar Mediterráneo.


La Manga está cortada por canales naturales que mantienen el contacto entre los dos mares, se llaman golas y permiten la entrada del agua del Mediterráneo en la laguna.

Al norte de La Manga, donde acaba la carretera, se encuentra una zona de lo más peculiar: la Veneciola, una zona que tiene un sistema de canales que emulan la ciudad de Venecia (de ahí el nombre de la zona). 

Cabe resaltar en esa misma zona un pequeño puente, también figurando el estilo veneciano,  que se conoce como puente de la Risa, dicen que por el
peralte tan pronunciado que, al cruzarlo en coche, genera aquella sensación de vacío en el estomago que a muchos les produce risa. El puente está sobre la Gola del Charco.




    


Pasando el puente, y ya en el final de la Manga encontramos la Encañizada, otra Gola natural de gran tamaño que permite el intercambio de agua entre el Mar Menor y el Mediterráneo y desde la que ya se divisa San Pedro del Pinatar, pues desde ese punto se encuentra muy cerca, solo separado por la gola.

San Pedro del Pinatar, por cierto, es una población que hemos visitado otras veces, y es muy famosa por sus baños de lodo terapéuticos y sus salinas.
Desde esa zona se observan gran cantidad de aves.

   

La gola de Marchamalo está situada a unos dos kms de la entrada de la Manga y es la única totalmente artificial.

         




Al ser la Manga una larga lengua de tierra entre "dos mares" en ella se forman diversas playas y calas.
Las playas que dan al Mediterráneo son muchas pero nosotros paseamos y disfrutamos sobre todo la playa de Galua y de Marchamalo, que parecen una sola.

   


La Playa del Arenal, muy larga y que como la Galúa tiene una parte de paseo marítimo para poder pasear.







Y la playa de Poniente, en  Cabo de Palos

      



Hacia el lado del Mar Menor, la playa que más fotografiamos fue la Playa Cavanna pues era hacia ella donde daba nuestro hotel.

     


Y también en el lado del Mar Menor, la Playa Paraíso y la Playa de los Alemanes, donde se disfruta de las acrobacias de los aficionados al kitesurfing y el surfing.

       

        


           








Los atardeceres y los paseos nocturnos  se disfrutan también mucho en La Manga y regalan bonitas instantáneas. 


      


      


   


     




CABO DE PALOS 

Cabo de Palos es un enclave que ya habíamos descubierto en alguna excursión desde San Pedro del Pinatar, pero el paraje invita a recorrerlo una y otra vez pues ofrece unas vistas espectaculares.
Es emblemático su faro, construido con sillares de piedra, y que se erige sobre una antigua torre vigía del siglo XVI, levantada para defender la costa de los ataques piratas.

           


    


   
    

El paisaje de Cabo de Palos se compone de pequeñas calas y acantilados de gran belleza. Y de sus fondos marinos se dice que son la delicia de los amantes del buceo, ya que forman parte de la Reserva Marina de Cabo de Palos e Islas Hormigas.


          


    



     


     


     


El pueblo cuenta con puerto, pesquero y deportivo, y recomendamos el paseo desde el faro al puerto  para disfrutar de las bonitas vistas.

      

          


Reseña literaria de esta localización:

«El levantamiento de Urrutia situaba el Cabo de Palos dos o tres minutos de meridiano más al sur de lo que estaba en realidad; Coy había doblado tantas veces aquella punta que recordaba muy bien su situación en las cartas» ( La Carta esférica. Arturo Pérez Reverte)


RUTA  DESDE CALA REONA A LA PLAYA DE CALBLANQUE

Esta ruta ya la habíamos hecho en otra ocasión acompañados de nuestra hija (por eso hay fotos que no se corresponden unas con otras) pero esa vez la hicimos desde Calblanque. En este viaje hemos partido desde la Cala Reona en Cabo de Palos y el recorrido ha sido al revés.

A esta ruta se la conoce como ruta geominera, ya que se construyó para facilitar el paso a los trabajadores de las minas y a los animales que transportaban la plata que se extraía de la zona.

El sendero que parte de Cala Reona nos fue llevando por la orilla del mar y elevándonos por los acantilados que se encuentran en la ruta.

    

        


     

Hay varias calas durante la ruta a las que acceder puede ser algo complicado. Por ejemplo, la Cala Cocón, con sus arcos excavados por el agua. Esta vez no bajamos hasta abajo pero ponemos fotos de la vez anterior.

          


      


      



En el camino se encuentran varios pozos mineros a los que da vértigo asomarse.

    

   

Desde el mirador de Punta Negra ya se divisan las bonitas playas de Calblanque. Estamos en una zona protegida y el acceso está limitado, sobre todo en verano. Las veces que hemos estado se respira tranquilidad.


     



      


    



       



         



     
 


A la vuelta nos desviamos del primer sendero para pasar por la Playa de los Dentoles, una playa virgen de arena fina y aguas cristalinas. Preciosa sin duda.

        

Y conseguimos otras perspectivas de los acantilados antes de volver al "camino principal".


     

       





CARTAGENA

Cartagena es la segunda ciudad más importante de la Región de Murcia, que cuenta con un potente puerto civil y militar, y un importante legado histórico muy interesante para visitar.

Cartagena está en una bahía perfecta que atrajo a fenicios y romanos, un enclave estratégico en la ruta del Mediterráneo. Así es que este puerto natural vio llegar en el año 209 a. C. a Escipión el Africano durante la segunda guerra púnica. Tras conquistar Qart Hadasht, la ciudad pasó a llamarse Cartago Nova y poco tiempo después ya era uno de los enclaves más importantes de Hispania romana.



El legado histórico de Cartagena tiene su máximo esplendor en el Teatro Romano. Construido entre los años 5 y 1 a. C. para unos 7000 espectadores, fue descubierto en 1988, momento en el que se empezó una importante fase de restauración y puesta en valor.
El acceso al teatro es curioso porque se entra por el Museo de arte romano conocido como La Casa Rosa, un edificio de la época modernista que se encuentra frente al ayuntamiento de la ciudad, y luego hay un corredor subterráneo que lo une al teatro.

        

    

         


                   


En el lugar donde se encuentra el Teatro Romano de Cartagena se construyó la Catedral Vieja (Catedral de Santa María la Vieja) en el siglo XIII. Tras su destrucción parcial durante la Guerra Civil, hoy la iglesia más antigua de cartagena está en ruinas, pero parte de su estructura se ha integrado en la visita al conjunto arqueológico.

                 




Además del teatro, el legado romano se aprecia también en los restos del Foro Romano, situado al pie del Cerro del Molinete, una de las colinas de la ciudad.

     


       



     



    


          



Se dice que en la ciudad no se abre una zanja de más de medio metro de profundidad sin que haya supervisión de un arqueólogo pues a cada paso aparecen restos romanos.



A lo largo de la historia, Cartagena ha sido una importante plaza militar en el Mediterráneo, gracias a su posición estratégica y el abrigo natural que proporciona su bahía. Este carácter defensivo tiene su ejemplificación en las baterías y fortificaciones que se despliegan a lo largo de la costa cartaginesa.


Una de estas fortificaciones es de origen medieval, y se trata  del Castillo de la Concepción, que se alza en pleno centro de la ciudad. Sus orígenes son los de una antigua alcazaba árabe, aunque sería tras la Reconquista, con Alfonso X, cuando se construiría el nuevo castillo. 

      


Desde el Castillo de la Concepción se obtiene una magnífica vista sobre la bahía de Cartagena y se puede contemplar las ruinas del Anfiteatro romano que están en periodo de recuperación porque sobre ellas se edifico una Plaza de Toros

     



      



Bajamos de la colina donde se encuentra el castillo por el ascensor panorámico ( lo lógico es hacerlo al revés pero nosotros tuvimos que ir primero a ver el teatro romano y cambiamos el orden).

Al bajar del Castillo pasamos a ver el museo-refugio de la guerra civil.
Existen muchos refugios que sirvieron a la población de Cartagena para resguardarse de los bombardeos aéreos, pero uno de los más grandes, este de la calle Gisbert se ha acondicionado como espacio para el recuerdo y se exponen fotografías y objetos diferentes.

                



                



En la Edad Moderna Cartagena se convirtió en un importante puerto para el comercio con América. En el siglo XVIII, Carlos III influyó en este resurgir de Cartagena al designarla capital del Departamento Marítimo del Mediterráneo, construyéndose algunas fortificaciones en la bahía y un arsenal para la Armada, algo por lo que destacaría Cartagena hasta nuestros días. Edificios singulares que tienen que ver con esta época y su fin militar son los siguientes:

El Museo Naval, un edificio construido en el siglo XVIII como Cuartel de Presidiarios y Esclavos, que pasó a ser Cuartel de Instrucción de Marinería tras la Guerra Civil y en 2005 fue remodelado para acoger una de las sedes de la Universidad Politécnica de Cartagena, reservando parte de sus bajos al Museo Naval.

                   


En el año 2013, el museo se amplía con la inauguración de la Sala Isaac Peral en el antiguo Taller de Calderería del Arsenal.

      
       
La Escuela de Guardamarinas, proyectado en 1785 para escuela y cuartel de guardia marinas, actualmente acoge los Servicios Generales de la Armada.

       



El Palacio de la Capitanía, construido en 1740 formando parte de un amplio conjunto de edificios militares situados en la misma manzana junto a La Casa del Rey. La fachada fue reconstruida en el S. XIX y reformada en el S. XX.

      


Otros edificios y monumentos relacionados con la Cartagena Portuaria:

La Aduana, un edificio de estilo modernista con influencias neoclásicas, construido entre 1927 y 1930 por el arquitecto Maese Velasco, y orilla el edificio de la Junta de obras del Puerto





En el puerto podemos ver otra de las esculturas más fotografiadas de la ciudad, La Cola de la Ballena, realizada en acero y obra del escultor Fernando Sáenz de Elorrieta.

      


Y hablando de esculturas mencionamos aquí el grupo escultórico llamado El Cruce de los Cuatro Santos. Se encuentra e el cruce de la calle Jara con la calle Cuatro Santos y representa a cuatro hermanos de una familia del siglo VI, que nacieron en Cartagena.




Dejando el pasado romano, medieval y la época moderna de la ciudad, el centro histórico de Cartagena esconde algunos edificios de interés que nos dan pistas sobre el próspero fin del siglo XIX que vivió la ciudad, gracias a la explotación minera y el auge de los astilleros y de la base naval.

Y es que el centro de la ciudad está plagado de grandes casas particulares, palacetes y edificios de corte civil y militar fruto de aquella época, con estilos barroco, neoclásico y modernista. De hecho, Cartagena es una de las ciudades más importantes de España en cuanto a arquitectura modernista se refiere. 

Edificios modernistas que destacan:

El ayuntamiento.

Este edificio de estilo modernista se levantó sobre el solar que quedó tras la demolición del antiguo ayuntamiento del siglo XVI, la puerta del Muelle y parte de la muralla de Carlos III. El basamento del edificio está construido con granito gris y las fachadas con mármol blanco.

   

     


El Casino.
Antes de ser casino fue el palacio de Francisco Javier Everardo de Tilly y Paredes.
 



El Gran Hotel.

El edificio tiene influencias del modernismo vienés y francés y fue diseñado por Tomás Rico Valarino en 1909 para ser la residencia del acaudalado minero Celestino Martínez. Los herederos decidieron dar otro uso al edificio, que había sido diseñado como vivienda, reformándolo como hotel. Fue inaugurado en 1916.

          




El Palacio de Aguirre.

Este edificio fue mandado construir en 1899 por Camilo Aguirre Alday, que hizo una gran fortuna con la minería, al arquitecto Víctor Beltrí. De esta construcción destaca la torre rematada por una bonita cúpula. Desde ella se despliegan dos fachadas decoradas con motivos cerámicos de aire rococó. Actualmente es la sede del Museo Regional de Arte Moderno. pero una parte todavía se conserva como palacete.


                 



         


         


        



La Casa Cervantes.

El edificio está realizado en mármol blanco y debe su nombre a su dueño, Serafín Cervantes Contreras, un rico minero almeriense.  Se empezó a construir en el año 1897, aunque fue inaugurado en 1900. 

    



La Casa Clarés

Su estilo modernista destaca en la cornisa, vidrieras, detalles florales y los capiteles de la planta baja.



Otro edificio modernista es La Casa de la Misericordia, una institución benéfica dedicada al cuidado de los niños desamparados. Una desafortunada intervención en los años 1980 desfiguró por completo la fisonomía del patio y su entrada principal quedó aislada en mitad de la calle San Diego. También se demolió una capilla neogótica .
En la actualidad el edificio está restaurado y es la sede del rectorado de la Universidad Politécnica de Cartagena.

                  

Otros edificios modernistas que nos llamaron la atención.

         

Muchas de las casas modernistas están en un estado deficiente pero en algunas de ellas el estado de recuperación y rehabilitación está en curso por lo que hay esperanzas de que se recupere ese valioso patrimonio.
Este es el caso de la Casa Celestino Martínez Vidal y otras construcciones cercanas a la plaza de la Merced.

          


                   


En cuanto a edificios religiosos solo hacemos mención de dos y únicamente vimos el exterior porque, aunque era domingo, las misas de la mañana ya habían pasado y no estaban abiertos.

La parroquia del Sagrado Corazón de Jesús

Esta iglesia amarilla y blanca resulta muy bonita en la pequeña placita que la alberga. 
Del exterior destaca su antigua torre del campanario y el ladrillo rojizo de la parte trasera del edificio, así como su fachada neorrománica, reformada en 1926.

         



La Basílica de la Caridad

Esta basílica menor era la iglesia del hospital de Caridad y su forma actual se proyectó en estilo neoclásico con estructura metálica. El interior solo pudimos contemplarlo desde una puerta acristalada que daba a la calle.